¿Sabes por qué le decimos ‘guajolota’ a la torta de tamal? Esta es la historia

Pamela Rodríguez Ordaz

Si vives en la Ciudad de México o el Área Metropolitana seguramente conoces y habrás probado las famosísimas tortas de tamal, este alimento, consuelo de los madrugadores, que se ofrece en casi cada esquina muy temprano por la mañana y nos acompaña al trabajo, a la escuela y hasta para desayunar en familia, pero ¿Sabes por qué le decimos ‘guajolota’ a la torta de tamal? Pues hoy te contaremos la historia.

Ya sea que vivas aquí, estudies aquí, trabajes aquí o al menos hayas venido de visita, las ‘guajolotas’ son un clásico de la gastronomía que no pueden faltar en cualquier paso por la CDMX y, claro, el compañero perfecto es el atole, pero si te quieres ver más “light” o arrancar el día con energía, también puedes optar por un cafecito de olla o soluble. A esto se le ha denominado como un ‘guajolocombo’, especialmente valorado en las frías mañanas de invierno.

Los tamales vienen en muchas versiones, fritos, gourmet, oaxaqueños, con carne, dulces, vegetarianos y muchísimas otras combinaciones, pero no solo son un delicioso alimento rico en carbohidratos, los tamales son muy importantes en fechas destacadas y ofrendas, tienen un sentido ceremonial y este alimento es parte de los que los mexicas le ofrecían a sus dioses, por eso podemos verlos en el Día de la Candelaria o en las posadas y hasta en Día de Muertos.

Es un clásico de la Ciudad de México y Área Metropolitana | Foto: Instagram @juan_torresaranguren/@cronicas_chilangas_cdmx

¿Sabes por qué le decimos ‘guajolota’ a la torta de tamal? Esta es la historia 

Existen muchas versiones sobre el origen de las guajolotas, algunos piensan que se debe a sus abundantes calorías que te hacen engordar como guajolote. También se cree que es porque se elaboraban con panes rústicos a los que se les llamaban ‘guajolotes’.

Una de las teorías más populares dice que un grupo de ingenieros acudieron a Tulancingo, Hidalgo, a realizar algunos trabajos durante Navidad, hambrientos, buscaron alimento en un puesto de comida de una mujer que ya no tenía mucho que ofrecerles, por lo que les dio unos bolillos rellenos de las tradicionales enchiladas. A modo de broma, los ingenieros dijeron que eso era su “pavo o guajolote” (platillo típico en las fiestas decembrinas). Con los años, la joven que trabajaba ahí puso su expendio en Tulancingo llamándolas ‘guajolotes’, según señala el sitio Animal Gourmet.

Según el mencionado sitio, José  N. Iturriaga, historiador y escritor de libros, cuenta que en realidad la guajolota nació en Puebla y se trata de un pambazo con una enchilada dentro y al tratarse de una mezcla de pan de trigo con un alimento de maíz en su interior, en la CDMX se adoptó y se adaptó el nombre de torta de tamal, pero en realidad la guajolota es el pambazo relleno de enchiladas de Puebla.

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Escrito por
Pamela Rodríguez Ordaz

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