¿Por qué los mexicanos somos “hijos del maíz”? La hermosa leyenda maya que lo explica

Pamela Rodríguez Ordaz
mexicanos hijos del maíz leyenda maya

México cuenta con una riqueza cultural impresionante, de rincón a rincón, no hay lugar de nuestro país que esté libre de hermosas tradiciones, muchas de ellas vienen de tiempos antiguos y las llevamos hasta hoy en día, es por eso que hoy te contaremos por qué los mexicanos somos “hijos del maíz y cuál es la hermosa leyenda maya que lo explica.

Sin duda, las civilizaciones prehispánicas siguen fascinando y sorprendiendo, tanto con su conocimiento, sus costumbres y sí, con sus hermosas leyendas que combinaban la a la naturaleza, con la magia, la espiritualidad y al ser humano.

En maya, maíz se dice ‘Nal’, un importante alimento para las civilizaciones mesoamericanas y su desarrollo, y tal fue su importancia que una hermosa leyenda maya cuenta que de éste surgieron los hombres.

Debido al paso del tiempo, la leyenda puede contarse con detalles un poquito diferentes, pero en cada versión ligeramente modificada, el mensaje y la esencia es la misma, y hoy te mostraremos la que comparte el Gobierno de México en una adaptación de Mayra Lisset Morales Martínez.

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Fuente: Gobierno de México, ilustración Diana Laura Gutiérrez Chávez

¿Por qué los mexicanos somos “hijos del maíz”? La hermosa leyenda maya que lo explica

“Mucho tiempo antes, cuando el mundo apenas iniciaba solo existía el cielo y el mar, no había animales, ni tierra y mucho menos seres humanos.

Al ver lo solitario que se encontraba todo, tres dioses: Kukulcán, Tepeau y Caculhá Huracán, crearon la tierra, las montañas, los árboles y los primeros animales, las aves y venados que habitaban en los valles, sin embargo, los dioses querían crear un ser perfecto que hablara, tuviera conocimientos y los venerara, fue así como surgió la idea de formar al hombre.

Los dioses tomaron lodo y con él formaron al primer hombre, con sus poderosas manos moldearon su cabeza dándole las más hermosas facciones, hicieron sus brazos y piernas fuertes con el fin de que les sirvieran para trabajar la tierra y aunque al principio se sintieron felices con el resultado, el hombre de lodo no podía realizar las actividades más básicas, no le era posible hablar, ni caminar, cualquier movimiento por más leve que fuera los deshacía convirtiéndolos de nuevo en lodo.

Ante este primer fracaso los tres dioses no se rindieron y se unieron con otros cinco y comenzaron la creación de un nuevo hombre, esta vez hecho de madera, estos hombres podían hablar, caminar y comenzaron a tener hijos, sin embargo, no tenían sentimientos, eran personas sin alma, sus movimientos eran torpes, rígidos, no tenían ninguna emoción. Ante esta situación los dioses enviaron un gran diluvio a la tierra para acabar con la vida de los hombres de madera.

Paso mucho tiempo sin que los dioses intentaran crear un nuevo hombre, después de meditar largamente cuál era el mejor material para que el hombre pudiera finalmente pensar y sentir decidieron tomar mazorcas de maíz y con ellas crearon una masa blanca de la cual formaron cuatro hombres Balam Quitza, Balam Acab, Ma Hucutah e Iqui Balam, los nuevos hombres eran inteligentes y podían correr, pensar y amar, el maíz con el que fueron creados se impregnó en su esencia, se volvió su sangre y formó su corazón.

Al ver a su nueva creación todos los dioses quedaron satisfechos de su trabajo, los hombres de maíz comenzaron a poblar la tierra, les enseñaron a sus hijos a respetar la naturaleza, a sembrar la tierra y nunca olvidarse de venerar a los dioses que los habían creado”.

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Pamela Rodríguez Ordaz