Convertirte en tía te cambia la vida: 5 pruebas que lo demuestran

Leilani Díaz

Convertirte en tía es uno de los momentos más importantes en la vida. Y es que aunque esos humanitos que recién llegaron al mundo no son tuyos, sí es una forma de probar la maternidad y sentir ese vínculo especial con un bebé.

Por otra parte, ese amor no solo va en una vía; de hecho, las tías también son importantísimas para la vida de los niños. No solo porque fungen -hasta cierto punto- como una segunda madre, sino porque la relación tan cercana que puede haber entre tíos y sobrinos puede llegar a ser muy fuerte porque los pequeños encuentran allí una mezcla de amistad, protección y apoyo (además de, por supuesto, sentirse consentidos).

¿Pero cómo es que convertirte en tía te cambia la vida?

  1. Regresas a tu infancia una vez más. Tener sobrinos te da la posibilidad de volver a sentirte niña al jugar con plastilina, jugar a las escondidas, bailar ridículamente o cantar sin pena alguna.
  2. Aumenta tu sentido de la responsabilidad. El tener a un humanito tan pequeño entre tus brazos, comienzas a sentir esa necesidad de protegerlo, probablemente porque te recuerda a tu hermano o hermana, o quizá solo por su tierna fragilidad.
  3. Creces como ser humano. Probablemente no lo creas pero ese pedacito de carne que apenas balbucea te dará lecciones de vida invaluables; desde recordarte cómo usar la imaginación, no perder la inocencia, hablar con sinceridad, disfrutar las pequeñas cosas de la vida y, sobre todo, que el amor por la familia es infinito.
  4. Mejora tu relación con hermano o hermana. Independientemente de si tú y tu hermano tenían una buena relación antes de la llegada de los sobrinos, es muy probable que ahora, se lleven mucho mejor gracias al recién ingresado a la familia.
  5. Conoces nuevas formas de amar a alguien. Convertirte en tía implica que poco a poco, tu celular se llenará de fotos de tus sobrinos, tu refrigerador tendrá un par de dibujos

 

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Leilani Díaz