Tipos de ansiedad: no todos se sienten igual ni tienen los mismos tratamientos

Bárbara Olguín

Cuando hablamos de nuestra salud, en ocasiones tendemos a dejar a un lado lo que ocurre en nuestra mente. Sobre todo cuando súbitamente llega a nosotros un ataque de ansiedad, un sentimiento nada agradable que reúne miedo, temor e inquietud. Y hay que poner especial atención, porque existen varios tipos de ansiedad, no todos se sienten igual ni tienen los mismos tratamientos.

Imagina que te encuentras bien un día y, de pronto, sientes que una catástrofe va a presentarse. Estás en alerta permanente, preparado para lo que pueda pasar. No descansas bien, no logras sentirte seguro, tu capacidad de concentración disminuye, aparecen dolores en el cuerpo, tensiones, mareos y una tendencia a llorar constantemente.

Tus preocupaciones están a tope, todo se percibe como una amenaza y necesitas un poco de seguridad. Debemos acudir con ayuda profesional cuando esto sucede, porque la ansiedad puede llegar a restringir tu vida. Sobre todo si has notado que tu ansiedad no desaparece, evitas cosas de tu día a día y, analizando, te das cuenta que hay miedos no realistas. Te comentamos cuáles son los tipos de ansiedad que existen y su tratamiento.

Con la ansiedad todo puede verse como una amenaza potencial | Fuente: Unsplash

Ataques de pánico

Son inesperados, recurrentes, pero de breve duración. Se presenta una elevada preocupación e intenso temor que puede ocurrir sin previo aviso y se presentan como latidos del corazón, dolor en el pecho o estómago, dificultad para respirar, debilidad o mareos, transpiración, calor, escalofríos, hormigueo o entumecimiento de las manos. Suele presentarse cuando hay mucho estrés y el miedo puede llegar a dominar la vida de las personas y causar que no puedan salir de sus casas.

Una forma de tratar con los ataques de pánico es acudiendo a ver a un profesional. La terapia puede ayudar cómo identificar y cambiar los patrones de pensamiento que conducen al pánico.

Es un temor intenso que surge a partir de estar bajo mucho estrés | Fuente: Unsplash

Fobia específica

Es un miedo extremo a una cosa en particular, como a las alturas, insectos, la oscuridad, medios de transporte, espacios pequeños, volar, etc. Es un tipo de ansiedad en el que se tiene un miedo fuerte e irracional a algo que representa poco peligro o ninguno. Las personas con fobias evitan esas situaciones en las que tienen miedo, pero si esto no es posible, pueden sentir pánico, taquicardia, falta de aire, temblores, un deseo de huir. Dependiendo de la gravedad y de cómo afecte la vida de las personas, se puede recurrir a medicamentos recomendados por un profesional, así como terapia individual o en grupo.

La ansiedad y los ataques de pánico aparecen de súbito en cualquier momento y lugar | Fuente: Unsplash

Trastorno de ansiedad social

Son personas muy cohibidas a las que resulta particularmente difícil salir con amigos. Es un temor a exponerse socialmente por miedo de ser analizado y juzgado por los demás. Conocer nuevas personas, comer en público, asistir a fiestas, hablar en público causan preocupación de días o semanas previas al evento. Es muy diferente de ser tímido. Muchos tienden a ruborizarse, se les dificulta hablar, tienen náuseas y puede llegar a presentarse una sudoración excesiva y temblores.

Se atiende con terapia que le ayude a entender, identificar y cambiar los pensamientos que causan la afección. Se acompaña de un entrenamiento en destreza social. Puede ser una terapia de grupo o juegos de roles.

Si comienzas a recurrir al alcohol u otros medios para tranquilizarte, es momento de pedir ayuda | Fuente: Unsplash

Trastorno de ansiedad generalizada

El trastorno de ansiedad generalizada implica estar alerta todo el tiempo, esperando que una catástrofe pueda suceder pronto. En cuanto surge un pensamiento inquietante se siente la necesidad de aclararlo inmediatamente. Las personas que la padecen tienen dificultades para vivir en el momento. Si bien no es una ansiedad muy intensa, sí es continua y se presenta ante cualquier situación mínimamente estresante.

Son personas que tienden a preocuparse por muchas cosas, el trabajo, la familia, la salud, etc, durante la mayor parte del día y durante muchos meses. Hay diversas señales para saber si tienes ansiedad: tensión muscular, dificultad para relajarse, fatiga, irritabilidad, problemas para dormir. Si necesitas beber alcohol como tranquilizante, te automedicas con tranquilizantes para sobrellevar tu día a día, acudir a terapia será de mucha ayuda.

Para empezar los diagnósticos, es importante acudir a terapia | Fuente: Unsplash

La ansiedad puede ser causada por genética o el estar expuesto a constante estrés. Para un diagnóstico certero se deben realizar estudios para verificar que no haya condiciones físicas que descartar, pues los trastornos suelen confundirse con condiciones médicas como hipertiroidismo o condiciones del corazón. Además de la terapia psicológica y medicamentos, se agregan complementos como meditar, ejercicio, nutrición balanceada.

Recuerda que no estás solo en esto. La vida no acaba ni es diferente cuando te enteras que tienes uno de estos diagnósticos o varios. Al contrario, es una forma de comprenderse mejor, ayudarte a comprender lo que necesitas, hacerte mucho más fuerte y mejorar tu autoestima. Así puedes empezar a sentirte mejor. Acércate con las personas de tu confianza, habla con ellas para que puedan entenderte mejor. 

Como ves, puedes hacer mucho por tu salud con un diagnóstico adecuado.

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Escrito por
Bárbara Olguín

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