Sin dietas complicadas esta madre de familia perdió casi 60 kilos, y solo hizo estos cambios

Alejandra Chavarria

La maternidad es una etapa llena de cambios y ni hablar de nuestro nuevo cuerpo que queda tras el embarazo, los kilos extras no son fáciles de eliminar más no imposible; principalmente por el cuidado de la salud.

Y este es el caso de una australiana de nombre Keely Dellit, mamá de tres pequeños y que logró bajar 57 kilogramos a través de pequeños cambios en sus hábitos. Ella ha explicado en sus redes sociales y en algunas pequeñas entrevistas que ha tenido cual fue el método que utilizó para cambiar su cuerpo tras convertirse en madre y como fue que dejó atrás la obesidad mórbida que sufría.

“Ahora me siento más ligera y feliz”, es una de las declaraciones que da Keely y que nos motivan para cambiar y ser más sanas.

Keely decidió cambiar su vida para siempre | Fuente Instagram @losingkeelos

Keely asegura que después de tener a sus bebés, ella comenzó a descuidarse y al poco tiempo ya había aumentado preocupantemente de peso, lo que la llevó a tener una profunda depresión y esto fue un extra para aumentar aún más de peso. Con el paso de los años, luego de tener a sus bebés, Keely simple y sencillamente se descuidó.

“Dejé de pesarme en mi último embarazo porque simplemente no quería saber más”, dijo en una entrevista para la versión australiana de la revista Women’s Health.

¿Qué motivó a esta madre de familia a perder esos kilitos extra?

Cuando Keely por fin se atrevió a subir a la báscula pesaba ya 126 kilogramos, era el mayor peso que había tenido y se dio cuenta que no era posible mantener ese estilo de vida ya que tenía que cambiar por ella y por hijos.

También se dio cuenta que no contaba con el tiempo suficiente para poder ir al gimnasio, así que simplemente cambió malos hábitos y comenzó diciéndole adiós al alcohol y siguió cambiando la forma en como se alimentaba.

La experiencia de esta madre de familia ha sido todo un reto | Fuente Instagram @losingkeelos

Esta mamá declaró que la solución no es quitar todo de golpe, sino ir poco a poco: “Al principio no eliminé toda la comida rápida y las golosinas que me gustaban. Empecé por elegir porciones más pequeñas. Luego, gradualmente, hice sustituciones saludables. Por ejemplo, pollo a la parrilla, en lugar de frito”.

Cambió  el refresco por jugo rebajado, luego el jugo por agua. Empezó a cocinar arroz integral en vez de arroz blanco, probó leches con base en plantas en vez de lácteos enteros. Se acostumbró a preparar su propia comida, en lugar de comprar para llevar. Esos pequeños cambios le permitieron modificar su estilo de vida. después siguió con ejercicios.

¿Cuánto tiempo le tomó perder esos kilitos extra?

“Comencé llevando a mis hijos a caminar al parque. Luego corrimos y en casa inicié con pequeños entrenamientos con videos de Youtube. Cuando me sentí preparada, me uní a una clase de entrenamiento físico. Poco a poco aumenté mis niveles de esfuerzo”, relató.

Esta madre de familia demuestra que con constancia y disciplina se puede llegar a la meta y que tener paciencia pues cambiar nuestros malos hábitos y ver resultados físicos en un camino largo.

A Keely le llevó 14 meses, pero todo el esfuerzo valió la pena. Bajó 57 kg y de 126 kg logró bajar a 69 kg, cuando creyó que era su peso ideal comenzó a ejercitar y desarrollar sus músculos y no sólo logró eso, si no se convirtió en una entrenadora profesional y ahora ayuda a otras personas a renovarse.

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Escrito por
Alejandra Chavarria

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