¿Cuál es el orden para lavar los trastes? Estos errores podrían salirte caros

Leilani Díaz
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Está bien, les diré la verdad… ¡detesto lavar los trastes! Es por ello que suelo dejar lo peor para el final; es decir, cuando he terminado con platos y tazas, tomo aire y comienzo con esa parte que pareciera interminable: los benditos cubiertos.

Sin embargo, las cosas no son tan “sencillas” y al parecer lo he hecho mal toda mi vida.

Resulta que lavar los trastes tiene todo un proceso para hacerlo correctamente, ¡y hasta un orden!, ¿puedes creerlo?

Comencemos por algunos consejos básicos que todos debemos aprender y que, de hecho, se llevan a cabo en los restaurantes profesionales para evitar gastar demasiada agua y, por supuesto, no dejar en los vasos mal olor o restos de jabón.

Es importante que, a la hora de hacerlo, utilices agua caliente o tibia para ayudar a quitar la grasa con más facilidad.

Asimismo, debes saber que no hace falta que tu jabón haga mucha espuma, ni usar demasiado para ver burbujas en los trastes; lo único que necesitas es echar unas gotitas en el estropajo y con ese mismo lavar varios platos.

Respecto al proceso de lavado, el primer paso siempre será eliminar los restos de comida (no importa si se trata de un sartén o una taza, es lo mismo). No olvides primero quitar todos los restos de grasa incrustada o dejar remojando con agua caliente un par de minutos para que no te resulte tan complicado.

¿Y entonces cuál es el orden correcto para lavar los trastes?

De acuerdo con los expertos, el orden correcto es: lavar primero los trastes de cristal como las copas; después, le siguen los platos y en tercer lugar los cubiertos… pero estos no son los últimos (como al menos yo solía pensar).

Las bandejas y platones deben ser lavados después de cucharas y tenedores; mientras el último lugar lo ocuparán las ollas, sartenes y cosas con grasa.

Pero eso no es todo porque resulta que existen dos métodos correctos para lavar los trastes. El primero, o el tradicional, consiste en llenar hasta la mitad el fregadero con agua caliente, verter unas gotas de jabón en el agua y meter los platos para que se remojen.

Ahí mismo en esa agua los lavas y después los terminas de limpiar con agua corriente.

El otro método es más ahorrador de agua. Lo único que debes hacer es echar unas gotas de jabón al estropajo mojado y lavar cada uno de los platos sucios, apilarlos en un lugar sin agua y finalmente abrir el grifo sobre ellos para enjuagarlos todos de una vez.

TIP: Como regla general, utiliza la parte blanda del estropajo para no rayar tus vasos y platos; además, intenta usar guantes de plástico durante el proceso para proteger tus manos.

 

Escrito por
Leilani Díaz