¿Tiene su nariz? Tus hijos podrían parecerse a tu ex aunque no sea su papá, esta es la razón

Alejandra Chavarria

Por fin has superado esa relación que tanto te costó terminar, tu ex novio ya es cosa del pasado y ahora estás con una nueva pareja con la que decides formar una familia, pero… ¿te ha pasado que cada vez que miras a tu hijo te preguntas ‘por qué se parece a mi ex’? Resulta que existe una teoría que puede explicar por qué tus hijos podrían parecerse a tu ex aunque no sea su papá. 

Pensar que uno de tus pequeños no tiene parecido alguno con sus padres, pero sí tiene rasgos que te recuerdan a ese amor de antaño es una idea incómoda y sin duda atemorizante. Además, siempre suele levantar sospechas de una posible infidelidad, aunque este no sea el caso.

Pero no te asustes, pues parece que la ciencia ya ha descifrado este misterio y tiene una hipótesis de por qué ocurre este extraño fenómeno en el que tus hijos podrían parecerse a tu ex aunque no sea su papá.

¿Ese hijo se parece a tu expareja y no te explicas por qué? | Fuente: Freepik

Se llama telegonía y se cree que fue expuesta hace cientos de años por Aristóteles, cuando planteó que la herencia de cualquier persona podría estar influenciada por su padre y por las parejas previas de la madre. Aunque el nombre se lo debemos al biólogo alemán August Weissman, quien lo bautizó así en los años 18000.

Cuidado, tus hijos podrían parecerse a tu ex y no es un maleficio

Básicamente se trata de una mala broma que nos juega la genética, pues esta teoría plantea que, en efecto, el hijo de una pareja puede tener características físicas similares al de otro hombre. ¿Cómo es esto posible?

Según Weissman, la respuesta se encuentra en el contenido genético del esperma, el cual puede ser almacenado por la mujer y absorber el ADN. De este modo, a pesar de no influir directamente en el embarazo, sí lo hace en las combinaciones genéticas posteriores.

Lo anterior quiere decir que el ADN de la ex pareja de la madre suele dejar rastros en su organismos por años y, por lo tanto, influir en en los rasgos físicos del hijo sin necesidad de ser su padre biológico.

La telegonía se hizo célebre en 1820, cuando Lord Morton cruzó una yegua con una subespecie de cebra llamada cuaga, obteniendo un híbrido. Posteriormente la apareó con un caballo árabe y el resultado fue que la nueva descendencia siguió con características de la cuaga.

Años más tarde, un estudio publicado por Ecology Letters en 2014 revivió esta hipótesis. Resulta que un equipo de científicos australianos realizó un experimento con moscas de fruta, cruzando insectos inmaduros con machos grandes y pequeños

. Una vez que las moscas ya eran aptas para tener crías, cruzaron de nuevo a las hembras y descubrieron que, a pesar de que el segundo macho engendró a la descendencia, el tamaño de las larvas fue determinado por la primera pareja de la hembra.

No te asustes, esa nariz de tu ex en tu bebé no es una mala broma

Un año antes, el instituto Henan de Ciencia y Tecnología de Xiangsiang, China, publicó un artículo en su revista Gene señalando la posibilidad de este fenómeno en mujeres.

En él, el investigador Yongsheng Liu, describió algunos descubrimientos que coincidían con la telegonía; por ejemplo, que los genes del feto pasan por la sangre de la madre, que el esperma puede ingresar a células distintas a los óvulos y la capacidad del ARN masculino de generar un reordenamiento genético en las mujeres.

Hasta ahora, la telegonía sólo ha sido comprobada en animales, mientras que en el ser humano no se tiene certeza de que ocurra al 100%. sin embargo, para aquellos que apoyan esta esta hipótesis, los estudios recientes no descartan que esta herencia indirecta pueda ser una posibilidad.

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Escrito por
Alejandra Chavarria

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