¿Por qué los bebés no deben comer miel?

Loretta Chantiri
bebés miel

La miel es un alimento bastante saludable y de hecho muy recomendable para niños, jóvenes y sobretodo adultos, pero para los bebés es una historia completamente diferente, pues este producto típico de las abejas es algo que, por el bien de su salud, en definitiva no deben comer.

La miel contiene una bacteria llamada C. botulinum, la cual vive en muchos lugares, incluido el suelo, el polen, el polvo y también en la miel. Esta bacteria puede producir una toxina en el intestino grueso de los bebés, lo que provoca una enfermedad poco común pero grave conocida como “botulismo infantil”.

De hecho el C. botulinum puede producir una de las sustancias más letales del mundo, pero si te preguntas, ¿cómo es que después de tantos años de comer rica miel sigues vivo? Bueno, es es porque no eres un bebé y posiblemente tu mamá nunca te dio miel en tus primeros meses de vida.

Antes debes saber que, en grandes cantidades, la toxina creada por el C. botulinum ataca al sistema nervioso causando la enfermedad conocida como botulismo, lo que puede provocar parálisis e incluso la muerte.

Y dado que C. botulinum es tan común en nuestro medio ambiente, investigadores creen que las abejas lo recogen en su camino a la colmena, donde producen miel. Por otra parte, un estudio encontró la bacteria C. botulinum en aproximadamente el 8% de sus muestras de miel.

Pero antes de vayas a correr a tu alacena a deshacerte de tu sabroso tarro de miel, debes tomar en cuenta lo siguiente: normalmente la C. botulinum encontrada en productos como la miel, está inactivo y en este estado no puede producir la toxina, incluso si te lo comes; a no ser que tengas menos de 1 año.

¿Por qué? Cuando la C. botulinum ingresa al intestino grueso de los bebés, cobra vida, porque a diferencia de los niños y los adultos, los menores de un año no han comido alimentos sólidos reales, solo beben leche.

Y cuando los bebés tienen entre 4 y 6 meses de edad, que dejan de beber leche materna y comienzan a comer otros alimentos que nunca antes habían consumido, sus microbios intestinales cambian de manera muy abrupta. Y es durante este período de transición en el intestino de los bebés, que las letales bacterias C. botulinum pueden crecer libremente y producir la toxina.

A medida que la toxina ingresa al torrente sanguíneo de los bebés, bloquea la capacidad de los nervios motores para liberar acetilcolina, un mensajero químico que envía señales nerviosas a los músculos.

Como resultado, los bebés comienzan a perder el control de sus músculos haciéndolos lucir cansados y flácidos, y a medida que ingresa más toxina a la sangre, los músculos que controlan la deglución y la respiración dejan de funcionar.

Afortunadamente, el botulismo infantil no es muy común y el botulismo infantil debido a la miel de abeja es aún más raro. Cada año ocurren menos de 100 casos en los Estado Unidos.

Y es importante destacar que en la mayoría de los casos es difícil identificar la fuente de la bacteria, sin embargo, los expertos creen que la miel representa el 15% de los casos. Es por eso que lo más recomendable es esperar a que pasen el año de edad para alimentar a los bebés con miel o algún producto que contenga este alimento.

En cualquier caso, es importante que si un bebé muestra signos de debilidad, sea tendido por un médico especialista para que sea evaluado de inmediato.

¿Ya conocías acerca de la bacteria C. botulinum en la miel de abeja?

*En Viviendo en Casa proporcionamos información de salud con fines de divulgación que de ninguna manera sustituye valoraciones médicas o consultas de cualquier profesional de la salud.*

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Escrito por
Loretta Chantiri

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