Papás millennials no enseñan a sus hijos a creer en Santa Claus, ¿es engañar a los niños?

Alejandra Chavarria

Cuando se trata de la forma de crianza de los hijos la realidad es que siempre existirán toda clase de disertaciones relacionadas con aquello que podría ser mejor o peor para ellos. Por ejemplo, hay una fuerte discusión al respecto de los papás millennials que no enseñan a sus hijos a creer en Santa Claus, ¿es eso engañar a los niños?

Si algo ha ocurrido con las nuevas generaciones es que se han cambiado muchos paradigmas, creencias y enseñanzas relacionadas con las tradiciones, eso incluye aquellas que tienen algo que ver con la NavidadLos padres jóvenes tienen una forma diferente de ver el mundo.

Recientemente, la conductora del programa Netas divinas, Natalia Téllez, compartió que ella no enseñará a su hija Emilia a creer en personajes como Santa Claus o los Reyes Magos; su forma de pensar ha dividido numerosas opiniones al respecto.

¿Es de verdad una necesidad el no creer en Santa? | Fuente: Pexels

“Me van a odiar mucho, porque yo no crecí con la tradición de Santa Claus y de hecho yo no le voy a decir de Santa Claus a Emilia”, compartió Téllez en la emisión, en donde indicó que le parece un error que los menores crezcan guiados por la mercadotecnia.

Motivos para no transmitir a los hijos este pensamiento en el que los niños no deben creer en Santa Claus hay varios, para la presentadora de televisión tiene que ver con las altas expectativas, las peleas, la mercadotecnia y los gastos sin control de la temporada.

¿Por qué las nuevas generaciones no enseñan a sus hijos a creer en Santa Claus?

En un estudio de la revista especializada Lancet, los psicólogos determinaron que enseñar a los hijos a creer en estos personajes puede provocar fracturas en la relación entre padres e hijos, especialmente porque creen que hay un ente que les vigila y evalúa qué tan bien se portan.

De acuerdo con la Psicología en la actualidad, basar una escala de moralidad en un personaje puede hacer que los menores solo reaccionen por medio de estímulos que los “obligan” y no crean una responsabilidad con su entorno.

Por otra parte, encaminarlos dentro de la mentira puede hacerlos tener falsas expectativas, así como en un futuro cuestionarse una tradición que los hará tener conflictos con relación a su manera de pensar.

“Si los adultos han estado mintiendo sobre Santa, aunque haya sido de manera bienintencionada, ¿qué más es mentira? Si Santa no es real, ¿las hadas son reales? ¿Es real la magia? ¿Existe Dios?”, anotan los especialistas Christopher Boyle y Kathy McKay.

Con información de Lancet, Guía Infantil y Magnet

***

Visita nuestras redes sociales, encuéntranos en Instagram y Youtube.

Escrito por
Alejandra Chavarria

Relacionadas