Niños arcoíris: ¿quiénes son y cómo recibirlos?

Belem Capetillo

Cada uno de tus hijos es único y valioso por sí mismo, pero el bebé que llega tras la pérdida de un hijo es la encarnación de la bondad. Se les llaman niños arcoíris y estas son las razones.

Después de una muerte gestacional o perinatal, se cierra la vida y el mundo. La pérdida de un embarazo o un bebé en sus primeros días de vida es un dolor indecible.

El fallecimiento de un pequeñito requiere de un duelo y mucho apoyo emocional. Superar el duro golpe y aprender a vivir con las pérdidas es posible, después, puede llegar un bebé arcoíris.

Si sufriste la pérdida de un bebé, esto es para ti | Foto: Pexels

¿Quiénes son los niños arcoíris?

Se denomina así a los niños que nacen después de que la familia haya sufrido la pérdida de un hijo anterior. Y aunque el término arcoíris no está reconocido en los libros de medicina, se trata de una experiencia espiritual que muchos padres han tenido la oportunidad de experimentar.

Se trata lo mismo de muerte fetal que de la mortalidad considerada hasta el séptimo día de nacimiento y durante la primera infancia. Pero después de la tormenta viene la calma y sale el sol.

Es normal que vivas un embarazo con miedos | Foto: Pexels

Estos niños arcoíris parecen tener un don especial para percibir a quienes ya trascendieron tanto como las necesidades afectivas de sus padres. No se trata de reemplazar un hijo con otro, pero estos pequeñitos son la encarnación de la compasión.

Son niños con una gran facilidad para perdonar, creativos y muy curiosos. Es probable que, desde muy pequeños, comiencen a destacar por encima del resto de niños. Son enérgicos y conectan fácilmente con otros seres vivos.

Recíbelo con amor, compasión y mucha receptividad | Foto: Pexels

Así que si recibiste a un niño arcoíris, disfrútalo y no pongas sobre él cargas que no le pertenecen. Permítele ser y expresarse tal como es, háblale acerca de su hermanito (aunque quizá él lo haga primero), hónrenlo juntos y no dejes de aprender de estos pequeños maestros espirituales.

Dales a cada uno de tus hijos el lugar que merecen.

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Escrito por
Belem Capetillo

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