Los gritos no educan: ¿cómo hacer que tus hijos te obedezcan sin recurrir a ellos?

Alejandra Chavarria

Durante mucho tiempo los gritos han sido aceptados como una forma en que los padres pueden conseguir, de manera rápida y efectiva que los hijos hagan caso. Pero debes saber que los gritos no educan ni hacen bien a los más jóvenes.

El problema de este método es que a la larga dejará de tener efecto, además de que solo generará miedo y resentimiento en ellos. ¿Qué hacer entonces? Te compartimos 5 claves para lograr que tus hijos te obedezcan sin recurrir a los gritos.

Desde hace tiempo, la psicología y la neurociencia han iluminado el camino de los padres de familia e impulsado el concepto de la crianza positiva, un conjunto de estrategias mucho más respetuosas y amigables para educar a tus hijos sin tener que ejercer la violencia hacia ellos.

Alzar la voz a los menores no ayuda en la crianza | Fuente: Freepik

¿Por qué los gritos no educan ni funcionan con tus hijos?

De acuerdo con la especialista Elisa Molina, autora de Educar con calma, lo que estas disciplinas nos están enseñando es que ciertas formas de enseñanza no funcionan cerebralmente hablando y hoy se sabe que el grito, que se ha usado por años y es común en las familias, crea daños en el desarrollo cerebral de los menores.

De igual forma, fomenta el mal ambiente en el hogar y tampoco es un buen ejemplo de cómo gestionar momentos de frustración.

También se sabe que los insultos, además de dañar inmensamente la relación entre padres e hijos, aumenta los síntomas depresivos en adolescentes y eventualmente causará heridas irreversibles en ellos.

En ocasiones los padres llegan a desesperarse porque sus hijos no los obedecen. Sin embargo, para lograr que los menores los respeten (más no les tengan miedo) deben aprender a comunicarse de manera adecuada y ayudar a sus pequeños a tener un desarrollo armonioso de su personalidad. Aquí te damos algunos consejos de expertos para conseguirlo.

Paso a paso para no alzar la voz a los menores

  • Establece límites, pero con respeto

Procura establecer reglas claras y coherentes con la edad de tus pequeños: no pegar, no robar, no gritar… También acuerda ciertas normas, como la hora en que puede salir a jugar, siempre dirigiéndote hacia ellos con cariño y respeto. Recuerda que los niños y los mayores procesan la vida de manera diferente y ellos también merecen ser tratados con dignidad y empatía.

  • Fomenta la comunicación y no el miedo

Es importante que intentes entender por qué hace las cosas antes de regañarlo, ya que es posible que no supiera que algo estaba mal. Pregúntale sus motivos e intenta ponerte en sus zapatos, seguro te sorprenderá saber su respuesta.

  • Ayudarle a entender las consecuencias

Cuando haga algo incorrecto, apóyalo para que reflexione sobre su comportamiento y entienda que lo que ha hecho está mal, además de indicarle cuáles serán las consecuencias de sus acciones y así pueda dimensionar la gravedad.

  • Sé un buen ejemplo a seguir

Si gritas, tu hijo gritará. Al escucharte alzar la voz el niño empieza a creer que las diferencias se solucionan de ese modo. Así que probablemente recurra a este mal hábito con sus amigos o maestros.

  • Primero cuidarnos a nosotros mismos

Para educar positivamente a tus hijos es importante que los padres se cuiden a ellos mismos: que tengan una buena gestión de sus emociones y que sepan que todos en la vida cometemos errores. No juzgarse muy duro para no transmitir inseguridades y un mal carácter a sus pequeños.

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Escrito por
Alejandra Chavarria

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