¿Crees que tu hijo es bueno porque “siempre obedece”? Podría ser sumiso de adulto

Alejandra Chavarria

Cuando se trata de la crianza los padres jamás reciben un manual o un libro en donde vienen todas las claves; sin embargo, es importante reconocer los errores cuando se presentan. Hoy te invitamos a hacer la reflexión: “¿Crees que tu hijo es bueno porque “siempre obedece”? Podría ser sumiso de adulto”.

El perfil de los padres que tienen hijos extremadamente obedientes es algo que en la Psicología se le conoce como “padres autoritarios o descalificadores”; son aquellos que siempre exigen a los pequeños y son capaces de dejar severos traumas.

Cuando los padres actúan desde la falta de flexibilidad o la carencia de empatía, es probable que los niños crezcan para ser adultos sumisos que siempre estarán en la misión de complacer a las figuras de autoridad por encima de sus propias necesidades.

Un hijo obediente y asustado es la fórmula ideal para un adulto sumiso | Fuente: @Freepik

El hijo que siempre obedece no es el más brillante, tampoco el más feliz

Alabar a un hijo porque siempre obedece podría no tener el efecto esperado, principalmente porque estos seres humanos crecerán para ser tan sumisos que no solo a nivel personal, emocional o laboral serán víctimas de malos tratos debido a que esa es la condición que conocen desde siempre.

De acuerdo con ITAE Psicología, algunos indicadores de que eres una madrea autoritaria o un padre tirano es que te manifiestas con expresiones como: invalidar las emociones de tus hijos, no toleras las emociones negativas, los haces sentir culpables, no les indicas límites, les amenazas con rechazo, evitas disculparte, juzgas todo el tiempo, dominas las conversaciones, criticas, muestras desconfianza, les subestimas.

Ahora que conoces los indicadores, es importante reconozcas cómo es que los hijos obedientes a largo plazo pueden convertirse en personas que carecen de un juicio propio; serán adolescentes sin autoestima, inseguros e inestables, con problemas para las relaciones interpersonales y con relaciones de pareja dependientes.

Tener una crianza autoritaria se caracteriza por una frialdad emocional que llega a tal grado que se vuelve traumático; estos padres son tan firmes que provocan que los niños se vuelvan individuos frustrados.

Si crees que imponiendo tu autoritarismo te convertirás en una madre o padre ideal, la realidad es que en sí podrías estar criando adultos infelices e inseguros, sobre todo, sumisos. 

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Escrito por
Alejandra Chavarria

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