¿Maltrato? El castigo físico arruina la salud mental de tu hijo, según los psicólogos

Leilani Díaz

Nuestros abuelos solían decir que “la letra con sangre entra”; sin embargo, con los años, los especialistas se han encargado de desmitificar aquel antiguo dicho. De acuerdo con expertos en psicología infantil, las nalgadas y el castigo físico en general es ineficaz a la hora de disciplinar a los niños e incluso, podría arruinar su salud mental.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en México -aunque hay pocos datos registrados debido a la falta de denuncias- casi 4 de cada 10 madres, y 2 de cada 10 padres, sin importar el ámbito de residencia, reportan pegarle o haberles pegado a sus hijas o hijos cuando sintieron enojo o desesperación, principalmente en niños de entre 3 y 9 años. Y eso es solo lo que los padres de familia encuestados admitieron…

El castigo físico no solo consiste en nalgadas, ya que muchos padres pueden caer en desesperación y sacudir a sus hijos, jalarlos de las orejas, tirarlos del cabello, forzarlos a permanecer hincados por horas o hasta alimentarlos por la fuerza.

Si tú como padre de familia recurres a cualquiera de estas prácticas para intentar disciplinar a tu hijo, podrías estar cometiendo un error que le hará más daño que bien.

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De acuerdo con la American Psychological Association, los padres que usan el castigo físico podrían estar enseñando a sus hijos a resolver conflictos precisamente así, con violencia, por lo que eventualmente se convertirán en personas agresivas.

“Golpear a los niños no les enseña el bien del mal (…) Las nalgadas atraen su atención, pero no han interiorizado por qué deben hacer lo correcto en el futuro. Pueden comportarse cuando el adulto está allí, pero hacen lo que quieran en otras ocasiones” explicó Elizabeth Gershoff, doctora y experta en los efectos del castigo corporal en infantes de la Universidad de Austin, Texas.

¿El castigo físico arruina la salud mental de los niños?

Una investigación encabezada por Tracie O. Afifi, una reconocida profesora en Ciencias de la Salud e investigadora en Adversidad y Resiliencia Infantiles de la Universidad de Manitoba, en Canadá, reveló que el castigo físico severo está asociado con mayores probabilidades de trastornos mentales de por vida.

Los trastornos son: ansiedad, trastornos del estado de ánimo (como la bipolaridad), dependencia al alcohol y drogas, depresión, abuso, baja autoestima y más.

Desafortunadamente, el concepto de “educar sin golpear” suele ser confundido con ser demasiado permisivo. Si bien, encontrar el justo medio para la educación de los niños, lo más recomendable es dejar en el olvido el castigo físico y enfocarnos en otras alternativas que no dañarán a tus hijos en un futuro.

 

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Leilani Díaz

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