¿Malcriado? Los berrinches son necesarios para el desarrollo de los niños

Alejandra Chavarria

Seguramente alguna vez fuiste esa persona que juró y perjuró al ver a un niño haciendo un berrinche que “nunca ibas a permitir que tus hijos se comportaran así”; y oh sorpresa, que ahora sabes que estos forman parte de tu día a día en la crianza. Pero como parte de los consejos para padres, te decimos cómo lidiar mejor con estas explosiones de emociones.

De acuerdo con el Instituto Child Mind las rabietas, pataletas o crisis se tratan de estallidos emocionales que son difíciles de comprender o encontrar su origen, además, no se pueden prevenir y en ocasiones para los padres se vuelve muy complicado responder de manera empática a estos momentos.

Los berrinches tienen diversas intensidades, desde lo que pasan de largo hasta los que hacen que los pequeños pierdan el control y los estribos; esto en gran medida se debe a que los niños están en una etapa de desarrollo en la que carecen de regulación emocional. Por ello, se suelen manifestar desde el primer año y hasta los cuatro.

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Dentro de los consejos para padres que forman parte de las iniciativas de crianza positiva están el de saber cómo actuar ante un berrinche; y es que incluso aunque te parezcan fruto del capricho o de la rebeldía, en realidad se trata de una etapa más en el crecimiento de tus hijos. 

¿En qué benefician los berrinches a los niños?

El primer gran entendido de los psicólogos infantiles es que los pequeños recurren a las rabietas porque no saben de qué manera expresar su descontento ya que no tienen el control o autonomía suficiente para responder a aquello que les está causando un problema.

Así que el primer paso es que los padres deben controlarse primero y antes que los niños, no responder con gritos o alterarse más que los niños porque esto les generará a los pequeños -a largo plazo- una reacción aún más violenta o poco sana ante los berrinches.

“El asunto es, no hay tal cosa como un trastorno de berrinches o trastorno de crisis. Las pataletas y las crisis son como las fiebres, pueden ser desencadenadas por muchos problemas diferentes y no podemos detenerlos hasta que entendemos qué los está desencadenando”, destacó el psiquiatra Steven Dickstein.

A grandes rasgos, se sabe que la ansiedad, el temor, el pánico y hasta que les retengan algo de forma deliberada son detonantes de este tipo de crisis en las que se debe siempre obtener un resultado positivo. Y aquí te explicamos la razón.

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Lo primero por que lo que debes quitarle el carácter negativo a un berrinche es porque el niño está aprendiendo a relacionarse con situaciones decepcionantes; por otra parte, una rabieta es indicativo de que tu hijo no teme a expresar sus emociones frente a ti. Además, una crisis de este tipo también ayuda a liberar las hormonas del estrés en los más pequeños.

Mucho más importante, los niños aprenderán por medio del berrinche a regular sus emociones, pero sobre todo, a conseguir una madurez emocional que le ayude a enfrentar los problemas en la vida adolescente y adulta.

¿Qué hacer ante una rabieta?

Ya que al gritar buscan tu atención, es importante que procures no ignorarlos; en la edad de uno a cuatro años esto lo hará sentir aún más frustrado y desesperado al no obtener una ayuda que lo apoye a solucionar el problema que se le atravesó.

Jamás debes responder con gritos o violencia, esto solo generará un círculo vicioso que conforme los niños crecen será muy complicado corregir. En su lugar, busca la calma en ti y pide a tu hijo que se tranquilice para poder entender qué le está pasando y juntos resolverlo.

Es justo en medio de una crisis de este tipo donde debes decirle a tus hijos cómo vas a solucionar su problema, pero también le indicarás cómo regular sus emociones al darle pauta para “echarle una mano”.

¿La clave de todo? La paciencia.

 

 

Con información de Psychology Today y Naran Xadul

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Escrito por
Alejandra Chavarria

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