La triste historia detrás de los cobertores San Marcos, la icónica cobija del tigre

Pamela Rodríguez Ordaz

Gracias al Internet, muchas de las cosas que vivían en nuestra nostalgia y recuerdos han regresado para hacerse virales, uno de esos casos son los cobertores San Marcos, los cuales han invadido las redes sociales con memes y referencias, y, aunque esas imágenes nos llenan de alegría, lo cierto es que ya no se comercializan más y pocos conocen la triste historia detrás de los cobertores San Marcos, la icónica cobija del tigre.

Las también conocidas como ‘cobijas de feria’ se diferencian por ser cobertores grandes, de fibra acrítica y con particulares diseños que les han valido parte de su popularidad. Son ideales para la temporada de frío y en décadas pasadas había una casi en cada hogar, pero, a pesar de ser muy resistentes, ahora no son tantos los orgullosos poseedores de una cobija San Marcos original.

Estos pedazos de tela supercalientitos también se caracterizan por ser muy pesados cuando se mojan y, sobre todo, por su durabilidad, lo que los ha convertido en una herencia familiar que ha pasado por varias generaciones.

Hoy en día se le conoce como ‘colcha San Marcos’ a cualquier cobija genérica que reúna estos requisitos de materiales, fabricación y, sobre todo, diseño.

Seguro reconoces estas cobijas de casa de tus tíos, abuelos o en memes | Foto: Twitter @ElAlacrancillo_

La triste historia detrás de los cobertores San Marcos

Todos conocemos a alguien que tuvo o tiene la icónica cobija del tigre, y si no conoces a nadie es porque seguro tú eres esa persona. Este producto era muy popular y solicitado entre los años 70 y 80, aunque también se le consideraba como un producto “corriente”, el cual no era digno de presumir, muy diferente a lo que vemos hoy en día que la gente presume sus selfies con sus cobijas con animales varios.

El creador de estas cobijas es Jesús Rivera Franco, quien nació en un pueblo de Jalisco, pero creció en Aguascalientes. El empresario textilero buscó por varios años la forma de fabricar una cobija calientita, diferente y con un estampado, y fue durante un viaje a España que encontró la forma de crear los cobertores que conocemos hasta hoy en día.

Salieron a la venta en 1976, y para 1982 un cobertor matrimonial de estos rondaba los 45 pesos. Fue gracias a su calidad y precio que las cobijas San Marcos se convirtieron en un éxito rápidamente y el pequeño taller creció hasta tener una decena de plantas industriales con cerca de 4 mil trabajadores.

Rivera Franco después se interesó en los negocios de bienes raíces y en 1992 vendió Grupo Textil San Marcos al consorcio regiomontano Celulosa y Derivados (Cydsa), aunque no se sabe muy bien por qué.

Cydsa, que hoy es dueña de sal La Fina, tuvo problemas financieros y en 2004 cerraron la planta ubicada en Aguascalientes y ese fue el triste final de los cobertores San Marcos. Se cree que por la llegada de productos similares de otros países se dio la caída de la compañía.

Jesús Rivera Franco, quien falleció en el año 2009, después de vender esa compañía luego creó otra compañía, la cual tuvo problemas legales y financieros.

Hoy en día se venden muchos “cobertores tipo San Marcos”, incluso buscan copiar la etiqueta, pero solo aquellos quienes lo han heredado pueden tener una de estas míticas cobijas de tigre, osos, águilas, caballos y hasta unicornios.

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Escrito por
Pamela Rodríguez Ordaz

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