¿Los cara de niño son venenosos? Qué son y cómo ahuyentar a estos temidos insectos

Pamela Rodríguez Ordaz

Lo cierto es que a menos que seas amante de los insectos, a nadie le gusta tenerlos en casa, algunos, como las cucarachas, porque transmiten enfermedades y son una señal de suciedad, las moscas, porque son muy sucias y también traen enfermedades, o las chinches porque pican y es muy desagradable tenerlas en en el lugar donde dormimos, pero hay otros bichitos que tienen muy mala fama y podrían ser más inofensivos de lo que crees, es por eso que hoy resolveremos la duda ¿Los cara de niño son venenosos? Qué son y cómo ahuyentar a estos temidos insectos.

Los Stenopelmatus fuscus, también conocidos como grillos de Jerusalén o cara de niño obtienen este último nombre debido a su cabeza grande y ovalada y sus grandes ojos negros, lo que algunos relacionan con un bebé, pero no, no tienen cara parecida a un humano, ni son venenosos ni tampoco vienen de Jerusalén.

Se trata de una especie endémica del oeste de Estados Unidos, la costa del Pacífico y el centro de México. Viven comunmente en jardines y jardineras, son de color marrón, algunos más claros que otros, con franjas oscuras en la panza, además, producen un sonido similar al de los grillos con el golpeteo de sus patas contra sus vientres cuando van a aparearse, pero a diferencia de estos insectos, los cara de niño no pueden saltar porque sus patitas traseras son cortitas.

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Estos insectos son más inocentes de lo que crees | Fuente: Pixabay

¿Los cara de niño son venenosos? Qué son y cómo ahuyentar a estos temidos insectos

Los cara de niño, al igual que las mariposas negras, tienen una mala fama completamente infundada, pues mucha gente los mata creyendo que pican y son venenosos, pero no hay nada más alejado de la realidad, pues no tienen aguijón ni producen veneno, lo único que pueden hacer es morderte y, en el peor de los casos, causarte una pequeña infección.

Ellos viven enterrados en la tierra y se alimentan de plantas y raíces, son totalmente vegetarianos, sin embargo, en época de lluvia salen de sus casitas para no ahogarse y pueden entrar a tu casa buscando un refugio, pero no tienes que matarlos, de hecho, son muy buenos para la tierra porque hacen orificios que permite al aire circular, ventilan las raíces y provocan el movimiento de la materia orgánica.

Si no los quieres en casa porque su anatomía te desagrada, levántalos con el recogedor y la escoba y regrésalos al jardín, el lugar donde realmente ellos quieren estar. Si hay demasiados en tu jardín lo mejor será usar protecciones, ya sea cerrando puertas y ventanas o poniendo mosquiteros como barrera a tu hogar.

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Escrito por
Pamela Rodríguez Ordaz

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